26/2/13

Creación


Apenas podía respirar en aquella atmósfera. Los movimientos sísmicos se repetían cada cierto tiempo. No podía calcular cuanto. Bajo su posición fetal se removían los cimientos del nuevo mundo.

El magma se calentaba y enfriaba, las nubes se formaban y desvanecían mientras sus gotas de sudor creaban glaciares. Las lenguas de hielo daban paso a océanos y mares. Las de fuego a montañas y valles. El continente se agrandaba, las mareas subían y bajaban.

Parpadeó ante su otro yo y su otro yo le entregó su poder. Sonrió.

Y las piedras no fueron piedras sino volcanes. Y sus lágrimas no fueron lágrimas sino lagos. La vegetación se abría camino tras sus pasos. Sus brazos extendidos arrancaron la vida de la eternidad. Pereció con la cara cubierta por el primer rocío del mundo.

Las nubes se acumulaban tapando la luz del sol. La poca vegetación que quedaba entristeció y el agua entristeció con ella. Ambos lloraron. El agua decidió caer y se convirtió en lluvia y una nueva vegetación emergió. El aire no sabía que hacer, tan sólo podía moverse aquí y allá. Así que se movió con fuerza devastando a la tierra. Agitó el mar. Y el fuego quiso caminar. Cansado de ser líquido se transformó en gas. En llama se convirtió. Vagó por los montes quemando todo alrededor hasta que el mar se cruzó en su camino "No acabarás con el nuevo mundo" y el fuego se apagó. Y el agua quiso caminar y la tierra la absorbió. Entonces decidió volar.

Y el fuego se mezcló con la tierra. Y la tierra se mezcló con el agua. Y el fuego se mezcló con el aire. Y el aire se mezcló con la tierra. Agotados, los cuatro elementos decidieron descansar.

La tierra calló y ella recogió sus pedazos. "Mis pedazos y tus pedazos crearán el nuevo mundo". Y despertó rodeada por la nada mientras los caballeros ascendían del infierno. Y los hombres lloraban por sus hijos y los hijos de sus hijos.

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